La danza del espacio infinito -70
- Luis Amezaga

- 15 feb 2022
- 1 min de lectura

Me hacen gracia los epítetos que aplicamos al prójimo cuando descubrimos en él la maldad, como si ésta nos fuera ajena. Marcamos distancias en un vano intento de estar a salvo de la iniquidad. Solo hace falta una excusa que nos parezca de peso, una circunstancia contraria a nuestro parecer, y aquello que juzgábamos como apestoso se desarrolla en nosotros con una facilidad innata. Y es que somos proveedores de grandes gestos y de mezquinas acciones.




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